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Héroes Sextinos

Don ABILIO VALDES DE LA FUENTE
Voluntario de la Sexta Compañía de Bomberos, Bomba Ferrocarril

Don Abilio Valdés de la Fuente, nació el 5 de Diciembre del año 1906 en la pujante ciudad de Concepción y llegó al puerto de Antofagasta como muchos jóvenes que venían del sur  buscando poder desarrollarse profesionalmente y encontrar un mejor futuro en estas tierras lejanas, era hijo de Don Abelardo Valdés Espinoza, veterano de la Guerra del Pacifico y Doña Democila Alcibíades de la Fuente, padres a quienes Abilio le guardo siempre  un profundo respeto, admiración y cariño.

Al momento del trágico accidente  estaba casado con la Señora Aída Cortés, de cuyo matrimonio nació su hija Aída, quien a la fecha del accidente solo contaba con 4 años de edad. La esposa del infortunado bombero, ese día, estaba en la ciudad de Iquique con su hijita y tuvo que ser su padre  don Carlos Cortés Gallardo quien le informara telegráficamente de la desgracia que le había acontecido a su  joven esposo de 30 años de edad. Tiempo después y pasado algún tiempo de tan infausto acontecimiento, la señora Aida Cortés como su hija se radican definitivamente en la ciudad de Concepción viajando periódicamente a la ciudad de Antofagasta a visitar la tumba de su esposo y el cuartel de la Sexta Compañía donde siempre fue recibida con gran amor y respeto por la familia sextina

El Voluntario Valdés de la fuente Ingresó al Cuerpo de Bomberos y por ende a la Sexta Compañía de Bomberos, el 14 de Mayo de 1929, con el número de registro N°754, por su firme  carácter y organización fue elegido tesorero de Compañía en 1930 y teniente Primero en 1931, a la fecha del accidente ocupaba el cargo de Teniente Primero de Compañía. Fue premiado por la compañía a los tres y seis años de servicio, medallas que llevaba en cada ceremonia con distinción y el orgullo de ser Sextino.

Como funcionario de la empresa del Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia (FCAB), desempeñó funciones como empleado de la sección recaudación del Ferrocarril. Además fue presidente fundador de los Boys Scouts de Antofagasta y secretario general de la Sociedad de Veteranos de la Guerra del Pacifico. Cargos que desempeñó con gran dinamismo y responsabilidad. Todos sus amigos y conocidos lo describieron siempre como un hombre entusiasta y trabajador, que mereció la enorme simpatía que gozaba en todos los círculos donde actuó. Su muerte como la de Varas, fue hondamente lamentada como  una desgracia irreparable que no solo afecto a sus compañeros sextinos, sino que a la ciudad completa.

Sus compañeros de bomba, años más tardes  lo describieron físicamente como un hombre fuerte de tez  blanca de nariz corta, rubio, de regular estatura muy ágil a la hora de avanzar con los pesados paños y pitones de bronce para extinguir la hoguera. Trabajador incansable en los incendios siempre preocupado de sus compañeros bomberos.

Contará la historia sagrada de los mártires bomberiles y relataran los testigos y compañeros Sextinos de tan cruel y dolorosa agonía que mientras se le apagaba la vida como ligera y suave llama de escombro extinguida por el agua bomberil. El teniente primero de la Sexta Compañía de Bomberos, Bomba Ferrocarril, Abilio Valdes de la Fuente en el antiguo y hoy desaparecido Hospital del Salvador de Antofagasta donde fue llevado junto a todos los heridos, solo preguntaba por la salud de todos sus compañeros y carabineros lesionados en el accidente, no se le escucho reproche alguno para nadie, tampoco se le dijo de la muerte casi instantánea de su compañero Varas por quien él estaba particularmente preocupado ya que sabía perfectamente donde venía ubicado en el carro al momento de tan violenta colisión. El teniente Valdés deja así a la hora de su muerte valerosa, un su legado de vida y honor que nace y vive al momento que cada voluntario Sextino realiza su juramento ante el monolito de sus mártires.

Don ORLANDO VARAS LLAÑA
Voluntario de la Sexta Compañía de Bomberos Bomba Ferrocarril

Don Orlando Varas LLaña nació en Chañaral el 18 de Junio de 1907, hijo de Don  Arturo Varas Pacheco y Doña Francisca Llaña de Varas, quienes lo educaron desde su más temprana niñez  con un gran sentido de responsabilidad en todas las acciones que emprendería en su vida.  La familia del infortunado joven, buscando mejores horizontes para todos ellos  llegó a nuestra ciudad en el año 1919, cuando Orlando tenía solo 12 años de edad.

Su padre fue empleado del ferrocarril y también trabajó como inspector de insignias en el Club Hípico, teniendo a su ver el control y confección de las cartillas de descripción de los ejemplares en competencia, así como de los formularios de apuestas.

El joven Varas estudio en dos de los más prestigiosos establecimientos antofagastinos, primero en el Colegio San Luis y luego su educación profesional en el Instituto Superior de Comercio (ISCA), en ambos colegios se destacó como un alumno de gran responsabilidad académica y siempre respetuoso de sus profesores y profesoras quienes  siempre  recordaron con mucho cariño el paso del joven estudiante por las aulas y patios de estos históricos planteles antofagastinos.

El año 1926 ingreso a la empresa Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia (FCAB), en ese entonces de capitales Ingleses, donde ocupaba al momento de su fatal accidente un puesto en la sección de sueldos en el Departamento de Contabilidad. Antes de ingresar al ferrocarril  trabajo un tiempo en la firma importadora Duncan Fox que abastecía a las salitreras y al puerto de Antofagasta de artículos diversos alguno de ellos relacionados con la minería. En esta firma pese a su Juventud y breve paso  dejó gratos recuerdos y grandes amistades que no dudaron en hacerse presentes en el cuartel de la Sexta Compañía en las horas aciagas de su despedida.

Ingreso  al Cuerpo de Bomberos de Antofagasta y por ende a la Sexta Compañía de Bomberos, el 19 de Noviembre de 1931, a la edad de 24 años, con el número de registro N° 675. Su padre contaría años más tarde  que “Era tan fuerte la devoción que tenía Orlando por el Cuerpo de Bomberos de Antofagasta y en especial por su querida Sexta y por los ideales que estas instituciones representaban que en muchas ocasiones sostuvo discusiones con él, por cuanto aun estando enfermo acudía al llamado de la sirena sin dudar jamás que debía cumplir con su deber de bombero Sextino”, fue así que sus compañeros, pese a su juventud, lo eligieron durante tres períodos consecutivos como Teniente Cuarto, desempañándose impecablemente en ese cargo, al momento de su muerte ocupaba con gran responsabilidad el puesto de Sargento Segundo de Compañía.

Se encontraba al momento de su muerte, de novio con la Antofagastina, Señorita Alvarita Quezada Rojas con quien hacían una linda pareja y seguramente tenían ya  planes de matrimoniales, planes que se vieron truncados por el triste acontecimiento que no solo enluto a la señorita Alvarita Quezada sino que a una ciudad completa.

El sargento Segundo Orlando Varas LLaña tenía en su poder la  medalla de oro del Cuerpo, por tres años de servicio que lucía con particular orgullo y varios diplomas y medallas del Club Ferroviario y Coquimbo a los que perteneció, pues fue un destacado deportista y especialmente futbolista de gran técnica fuerza y agilidad, reconocido entre sus rivales por su caballerosa y juego limpio como amante del fútbol.

Sus compañeros Sextinos describieron a Varas como un hombre de rostro moreno claro, nariz corta, cara llena, ojos grandes y parduscos, de divertido carácter, veloz en el armado y aguerrido en los incendios, diestro con el pitón y siempre atento a las necesidades de sus compañeros de Bomba.

Cuentan algunos artículos periodísticos de la época que este joven era al momento de su muerte,  el  único sostén del hogar, su padre que por esa fecha contaba con  56 años de edad, no había  podido encontrar trabajo debido a su edad por lo que  su familia quedo en una precaria condición económica que le costó varios años salir adelante, más aun con las crisis económicas que sufriera el norte, especialmente Antofagasta, en años posteriores.

La señorita Clementina Llaña, tía del joven, estaba en el centro de la ciudad a la hora de la tragedia  y muy cerca de la las calles de la colisión y al preguntarle a un voluntario por los detalles del accidente, este le informo sin saber que era su pariente, que había muerto el joven Varas. Aturdida por el peso de la terrible noticia, la infortunada señorita contó la desgracia a la madre de bombero sextino, que sufrió en su hogar  una crisis nerviosa espantosa.

Valdésy Varas por la severidad de su muerte y lo prematuro de su fallecimiento, así como por la valentía en que enfrentaron sus últimos minutos de su existencia terrenal, representan un diáfano ejemplo de conducta bomberil que ha perdurado y perdurara más allá de  su propia  generación. Año tras año, los bomberos Sextinos, solos o acompañados por otras compañías hermanas, realizan una respetuosa y conmovedora romería a la céntrica esquina de las calles Uribe y Latorre de la ciudad de Antofagasta donde se levanta un monolito que recuerda tan dolorosa tragedia. Allí los hombres y mujeres de la Sexta, generación tras generación de bomberos recuerda a sus mártires y realizan su juramente solemne que los acompañara toda su vida institucional.

EL DIARIO ABECE ES EL PRIMERO EN DAR LA NOTICIA

Por esos años uno de los periódicos con mayor circulación en la ciudad junto al diario El Mercurio de Antofagasta, era el diario ABECE, desaparecido hace muchos años. Diario quien  inmediatamente ocurridos los hechos manda a sus reporteros a entrevistar testigos y autoridades para tener una clara versión de los acontecimientos y entrega una completa información de los hechos que reclama toda la ciudadanía Antofagastina, he aquí su relato que ha sobrevivido al paso de los años y nos ilustra de tan lamentable tragedia:

EL ABECÉ
Antofagasta 03 de julio de 1936
UNA GRAN DESGRACIA ENLUTA A ANTOFAGASTA

En la mañana de ayer chocó el camión de los carabineros con el carro de la segunda compañía de bomberos a consecuencia del choque fallecieron los voluntarios Srs. Abilio Valdés y Orlando Varas hay ocho bomberos, un capitán y diez carabineros heridos.- otros detalles.

Honda consternación ha causado en la ciudad el espantoso accidente ocurrido a las 10:07 de la mañana de ayer, que tuvo por desgracia las proporciones de una catástrofe.

En efecto minutos antes la sirena del Cuerpo de Bomberos anunciaba la aparición del fuego, en una casa del sector comprendido en el cuarto cuartel. Con la presteza que los caracterizan partieron de sus respectivos cuarteles, las bombas automóviles y carros de las distintas compañías de bomberos y un camión ocupado por quince carabineros al mando del comandante de la sexta comisaría capitán don José Iturriaga Márquez.

EL CHOQUE

El camión de los carabineros, gobernado por el cabo 2º Luis Coltters, se dirigía al sitio amagado, que se sindico desde el primer momento en Matta Nº 8, por la calle Uribe con rumbo al occidente a una velocidad de 15 kilómetros; por cuanto iba de subida y al llegar al crucero de Latorre, en el instante que efectuaba el viraje hacia la derecha, pegado a la cuneta de este mismo lado, a fin de continuar viaje por esa calle, se produjo un violento choque con el carro de la segunda compañía de bomberos, gobernado por don Ernesto Newchrander, que se dirigía por Latorre con dirección al sur con alguna velocidad, por lo que según el parte policial, basado en las declaraciones de dos testigos, no alcanzó a hacer un pequeño viraje hacia la izquierda, lo que pudo haber evitado el terrible accidente. Los carabineros sostienen esta versión, señalando como prueba los daños que sufrió el camión de la unidad, en la parte delantera izquierda, demostraciones que quedaron en la rueda y la quebradura del parachoques del mismo lado.

LOS MUERTOS

Casi instantáneamente falleció el voluntario de la sexta compañía de bomberos don Orlando Varas Llaña joven de 26 años de edad, soltero, domiciliado en Prat Nº 618. En el Hospital del Salvador falleció don Abilio Valdés, Teniente Ayudante de la sexta compañía y que desempeñaba el cargo de recaudador de la empresa del ferrocarril de Antofagasta Bolivia.

HERIDOS GRAVES

Heridos de suma gravedad resultaron el Voluntario de la cuarta compañía de bomberos, don Claudio Lynch, empleado de la tesorería y el carabinero Juan Cerda Olmedo, que sufrió la fractura del cráneo y una fuerte conmoción cerebral.

Además entre los heridos graves se deben citar al voluntario de la segunda compañía de bomberos don Alfredo Duran Ruiz domiciliado en sucre Nº 559, el voluntario de quinta compañía don Osvaldo Quiroga Skola domiciliado en sucre Nº 318, con una importante lesión en la pierna, don Ciriano Robertson López Voluntario de la sexta compañía y empleado de la empresa de ferrocarriles de Antofagasta a Bolivia, el sereno de la empresa del ferrocarril de Antofagasta a Bolivia don Florencio Labra y de mediana gravedad a don Hernán Brown, Voluntario de la quinta compañía; don Alfredo Espinoza, Voluntario de la cuarta compañía, don Manuel Céspedes, de la primera compañía y los carabineros Luis Alberto Ramos, con una peligrosa contusión en el tórax, Juan Huerta Huerta con una contusión en el brazo izquierdo y otra en el tórax, el carabinero Juan Bueno Vásquez, que fue atendido en la sexta camisería, con serias contusiones internas y Héctor Salinas, con múltiples contusiones en la espalda.

HERIDOS LEVES Y CONTUSOS

Entre los heridos leves se encuentran al voluntarios don Luis Roberto Ortiz, domiciliado en Baquedano Nº 105 y los carabineros Juan Bustos Gutiérrez, con contusiones en el brazo izquierdo de carácter leve; el sargento 2º Benito Poblete, con ligeras contusiones en el cráneo y que se retiró a curarse de sus lesiones a su domicilio; el cabo 2º Alberto Muñoz, con varias lesiones en el cuerpo y cabeza; el sargento 2º Ramón Pizarro, con contusiones en el lado izquierdo, de poca importancia y finalmente el carabinero Geraldo Tapia, que se cura en su domicilio.

El Capitán Iturriaga herido al mando del piquete de quince carabineros iba en el camión de esa unidad, el capitán don José Iturriaga Márquez, que resultó con una lesión leve en la parte superior de su espalda. El Capitán Iturriaga no se dio cuenta en el primer momento que estaba herido, debido a su preocupación de auxiliar a los heridos, pero una vez que ceso en su trabajo, noto la molestia de la contusión que no es de importancia.

ILESOS

Se salvaron afortunadamente sin ningún rasguño el chofer del camión de carabineros don Luis Coltters, el cabo 2º Luis Lizama y el vice 1 Desirio Ibarra.

LOS HERIDOS AL HOSPITAL

Inmediatamente después de haber ocurrido la tremenda desgracia, el capitán Sr. Iturriaga organizó conjuntamente con los carabineros que escaparon ilesos, algunos voluntarios del Cuerpo de Bomberos y personas atentas, el auxilio de los heridos. Con todo cuidado y esmero fueron colocados los heridos en el camión de los carabineros y conducidos al hospital del Salvador, donde se les practicaron las primeras curaciones.

EL PÁNICO DEL PÚBLICO

La noticia cundió rápidamente por la ciudad. La fatal nueva produjo indescriptible consternación en la gente. En el crucero de Latorre con Uribe, se reunió un numeroso público. Momentos más tarde la gente corría azorada al hospital.

Centenares de ciudadanos no vacilaron de correr por las calles, para llegar cuanto antes al Hospital. Frente a este establecimiento se congregó una abigarrada muchedumbre que estuvo  estacionada allí por espacio de dos horas.

Muchas escenas desgarradoras se  presenciaron, entre parientes y amigos de  las victimas al cerciorarse de la catástrofe y al confirmar la espantosa noticia.

ACTÚA EL FISCAL MIRA

El fiscal de carabineros don Carlos Mira, acompañado del secretario de la Fiscalía  sub-teniente don Erasmo Villablanca, se trasladó al lugar del suceso, practicando las diligencias del caso, para la sustanciación del sumario militar.

El teniente don Osvaldo Contreras Vera, que estaba de oficial de guardia, en la sexta camisería, redacto el parte correspondiente, que será parte del sumario militar.

EL CARABINERO TAPIA INGRESO AL HOSPITAL

En la tarde de ayer ingresó al Hospital del Salvador el carabinero Gerardo Tapia, que resulto con algunas heridas. En el primer momento no se apreció con toda intensidad la gravedad de la lesión; pero después de un exámen médico se constató que era de mediana gravedad.

 

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